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Stereolab, la noche en que la molécula pop reventó en México


Mientras el público salta sin cesar, dejándose llevar por el espíritu del ciclo sin fin de 'Lo Boob Oscillator', es inevitable pensar lo que significa para muchos encontrarse por primera vez con Stereolab en vivo, el espíritu asciende con entusiasmo en el momento en el que el movimiento yé-yé y el lounge se encuentran con el krautrock, en todas las fechas de la gira el grupo ha provocado una alegre efervescencia que retumba por las paredes, el Foro Indie Rocks no fue la excepción.

Con los pies fríos por la lluvia, pero con los oídos calientes tras escuchar el espíritu psicodélico de Build A Vista y ser recompensados con prodigiosos pasajes hipnóticos por nuestra paciencia tras el retraso de Kikagaku Moyo, pasando la media noche inició la primera presentación de Stereolab en territorio mexicano dentro del concepto Hipnosis, que incluyó dos fechas en la inesperada gira de regreso, una de las grandes promesas del 2019.

Después de una carrera de 19 años que aportó singularidades pop para una generación nihilista, soportó la muerte de la multi instrumentista y cantante Mary Hansen y presenció el final de la relación de dos de sus integrantes, Stereolab entró en receso en el año 2009, sin embargo su música no encontró un final, al contrario, fue creciendo a través de una generación que escuchó el eco de su trabajo lejos de una escena o una era en particular.

Vibrantes a lo largo de casi 20 años, Stereolab llegó al disco 'Chemical Chords' notando que había perdido su espontaneidad por la pésima mezcla de alcohol, cansancio por las giras y demasiadas personas que se sentían miserables al subir al escenario del Shibuya Club Quattro. Tras la última fecha en Japón en febrero del 2009, inició la diseminación de Stereolab, que prácticamente desde su aparición en la década de los 90 había establecido nuevos parámetros para muchas bandas con la regla de no hablar sobre el corazón, sino realizar una reflexión del entorno.

Bajo la influencia tanto de John Cage como de John Cale y la canción francesa, la bossa nova, los sonidos eléctricos de lounge y el monótono ciclo del motorik, Stereolab puso algunas piezas para los sueños twee de la generación indie que no cesó de mencionarlos entre sus influencias y agregó otras más cuando surgieron Cavern of Anti-Matter y los discos solista de Laetita Sadier, que prácticamente retomaron las ideas asentadas en Monade y Turn On, proyectos que Sadier y Tim Gane mantuvieron de forma paralela a Stereolab y que se diluyeron con la pausa iniciada en un bar en Tokio hace una década, rota apenas el año pasado en las oficinas de Warp.


El ambiente se fue llenando de grandes expectativas, todos estábamos conscientes de que que el sello Warp además de alborotarnos con su 30 aniversario, había logrado romper la pausa de una década, su gran pretexto fue la reedición de varios discos, para los que asistimos al sold out del jueves fue aceptar que participar en el ejercicio de nostalgia avant-pop es un gran excusa para llegar absolutamente desvelados al trabajo. Todos ya traíamos en la mente que cierta sonrisa ningún jefe la podría matar.

En una época en la que puedes darle seguimiento a tu nostalgia antes de encontrártela en vivo, a pesar de las pocas diferencias en los sets presentados a lo largo del año, disfrutamos intensamente la selección a pesar de las dificultades técnicas que en algún momento nos hicieron temer que habría otro retraso. Nadie se movió, el público estaba dispuesto incluso a amanecer en el Foro Indie Rocks con tal de poner ese tachecito en la lista de bandas favoritas que finalmente podríamos ver en vivo.

La audiencia claramente entró en frenesí, gritando para solicitar canciones que más que clásicos se han establecido como cortes de culto de Stereolab, donde destaca el lado intelectual, emergen los amantes de la ciencia ficción y nos dejamos llevar por la voz de una mujer que nos ilustra elegantemente sobre los defectos del capitalismo en francés e inglés en un tono tan despreocupado que a todos nos hace sonreír, no hay forma de no dejarnos llevar por las engañosas canciones pop con metáforas sumergidas en ambiente de cóctel.


Foto: Porfirio Gaona

En el espacio cerrado Stereolab suena fantástico (habrá que pensar en el marco de un bosque y después de una larga jornada de actividades en el festival Hipnosis 2019 para comparar impresiones), por lo mientras podemos decir que en su primer concierto en México escuchamos con exceso de atención sus singularidad y convivimos con el extraño nicho que el grupo forjó durante sus 19 años de carrera y 10 de ausencia.

Llámenlo un ejercicio de nostalgia, la realidad es que nunca estuvimos lejos del recordatorio de lo diferente que era Stereolab de los grupos de la década de los 90, sabemos que los seguimos disfrutando a través de su resonancia ¿en dónde estarían CorneliusDeerhunterElectralane y otros tantos actos importantes en festivales de la actualidad si no hubiera reventado ésta molécula pop?

Texto publicado originalmente en El Sol de Mèxico

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