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Desigualdad sonando: un estudio sobre la falta de paridad en escenarios


Ponencia presentada en el primer festival Músicas en Alianza el 7 de marzo de 2024.

Es significativo participar en un espacio donde la capacitación, la formación, la investigación, las economías feministas y las expresiones artísticas convergen. En medio de tantos eventos, llegar aquí no solo refleja meses de planeación, sino también una intensa emoción y compromiso con la visibilización de las mujeres en la música. Que importante notar que debido a la gran cantidad de eventos ésta semana, quienes nos dedicamos seguir la escena donde las mujeres somos protagonistas, llegar a este momento no solo es reconocer el trabajo, también, la verdad es sentir un intenso FOMO 8M.

En este punto realizo un balance entre la invisibilización y la visibilización, por un lado cuando noto las ausencias editando carteles de festivales, inmediatamente me pregunto ¿dónde están? Por eso es importante realizar preguntas fuera de los márgenes, porque al no ver músicas y músiques la norma es asumir que no existen. Las respuestas que he recibido en los últimos casi 5 años realizando SonoridadMX cuando cuestiono las ausencias son más justificaciones que datos realmente sustentados. 


Las respuestas habituales son: las mujeres no estudian música, las que estudian son pocas, las músicas que llegan a hacer algo no tienen calidad. Estas son las respuestas básicas, que al ser eso, básicas, no cuestionan las estructuras que impiden u obligan que desistan en la academia o realicen verdaderos actos de resistencia al interior; esas frases tampoco cuestionan la estructura y los limites, filtros y violencias que la misma industria discográfica impone, de eso se trata en gran medida el periodismo musical que utiliza la categoría género como metodología. La metodología que empleo en SonoridadMX se centra en cuestionar estas estructuras y en visibilizar las historias y contribuciones de las mujeres en la música.


En la actualidad, cuando cuestiono los espacios vacíos, también se me responde que ya se escribe más, se entrevista más, ya son más lo espacios, por supuesto que si, pero ahí siempre hay que notar que se sigue realizando desde la perspectiva heredada, con muchos vicios que parten de estereotipos, discriminación y hasta misoginia. Escribir más no es lo único, sino como lo realizamos. Aquí es donde entra lo que realizo en SonoridadMX, en el cruce del Mapa de Músicas Mexicanas y el Estudio de Brecha de Género en Festivales Mexicanos, parecen acciones separadas, pero se alimentan entre si, para cuestionar.


Pensar en la equidad de género para generar una perspectiva, más que una cuestión de números es de por qués, pero antes de profundizarm necesitamos un punto de partida, sin eso no sabemos hacia donde movernos. ¿Cómo formamos a un público si repetimos la información del canon? Quiénes están fallando en la visibilización, divulgación e inclusión en festivales?


Lo que les voy a compartir el día de hoy, más que muchos números producto de los estudios de brecha de género en festivales mexicanos, son los porqués, las necesidades que cubren y lo que se cuestiona. Me mueve de muchas formas poder realizar ésta exposición, porque se nos van a juntar muchas historias, antecedentes y realidades que sumen a las carreras que se imparten en ésta institución, compartir rutas de experiencia y las diferentes metodologías que son la base para desarrollar SonoridadMX, que es un proyecto de formación, capacitación e información sobre la historia de las mujeres en la música, donde también se desarrolla el Mapa de Músicas Mexicanas, donde ya se está creando la entrada sobre Músicas en Alianza, porque es muy importante realizar el registro de los festivales 100%.


Cuando hablamos de la paridad en los escenarios por lo regular tendemos visualizar o poner mayor énfasis en los espacios vacíos, los lugares donde no estamos, donde nuestros derechos culturales y laborales son anulados, muchas veces a partir de la discriminación, los estereotipos de género y la meritocracia, sin embargo lo que yo realizo en SonoridadMX es más sobre la visibilización que permita crear pisos de antecedentes, cronologías, genealogías femeninas y feministas, compensación histórica y registrar nuestros contextos.


La gran mayoría de las artistas no pertenecen a la industria, esto lo sé haciendo un levantamiento de datos de sencillos y discos, además de un acercamiento con su ecosistema, no son parte porque no hay disqueras, managers, agencias de relaciones públicas, por lo que para esta industria en específico no existen, lo que no está registrado es invisible y al no existir la relación con los medios o la industria no hay relación con los festivales, pero en cuanto empezamos a nombrar desde lo que se invisibiliza, algo cambia en nuestra perspectiva.


Los datos pueden ser muchas cosas, el inicio de historias, listas o hasta rutas de seguimiento de escenarios en un festival, pueden ser tan profundos y complejos o superficiales como deseemos. Al mapear los conjuntos de datos que faltan en este mundo saturado de datos, encontramos indicios culturales y coloquiales de lo que se considera importante y por supuesto de lo que no. Estos espacios en blanco y huecos en el registro son los que crean la orfandad de género, como la nombra la maestra Marcela Lagarde, la falta de datos y referencias revelan indiferencias y prejuicios sociales encubiertos, el conjunto de datos faltantes expone la dominación, la invisibilización estructural.


Quién se beneficia de los datos y quién es invisibilizada, al notar las brechas de género en los datos simplemente visibilizamos conjuntos de datos faltantes y promovemos la erradicación de esa ausencia, gran parte de lo que realizamos significa asumir la tarea de recolectar esos datos faltantes. Se nombra de varias maneras: contra datos, recolección de datos agonísticos, activismo de datos, activismo estadístico o ciencia ciudadana, todo tiene el objetivo de nombrar y poner al frente lo que no se está contemplado, porque algunas veces los problemas no son abordados simplemente por la falta de datos, a veces eso también es un pretexto para no hacer algo. Puede ser un cruce complejo de números o estadísticas o hasta una lista de lanzamientoslista de lanzamientos que no existe en ningún otro lugar.




Si están aquí por su interés en la ciencia de los datos, dejenme decirles que el territorio no es nuevo, Ida B. Wells (1862-1931) ya realizaba estudios estadísticos para hablar de la discriminación racial en el siglo XIX, dedicó su carrera a combatir los prejuicios y la violencia y a defender la igualdad de los afroamericanos, especialmente la de las mujeres, recabando datos y sobre todo evidenciando con estadísticas lo que no se nombra en la norma, sino desde los márgenes. En este momento los datos son un área importantísima de investigación, que deriva en bien bonitas infografías que nos causan interés porque ya pasaron por varios procesos de limpieza y traducción, a veces hasta de descubrimiento.


Porque no solo se trata de encontrar o extraer los datos, también depende de la metodología que se utilice para analizar y continuar con una investigación que se pueda convertir en una historia que incluso revele los sesgos de los estudios o visibilice contranarrativas, puede derivar también en legislaciones, como lo que estamos proponiendo con la Ley AmparoOchoa como iniciativa para lograr paridad en los escenarios mexicanos.



Por ejemplo, hace 20 años lo que exponemos hoy en este espacio sobre desigualdad en escenarios no se cuestionaba. Poner el género en la agenda de los festivales inició en el 2015inicióen el 2015, la cuestión de la desigualdad de género en la programación de los festivales de música se convirtió en noticia de primera plana en el Reino Unido con la edición de los carteles de los principales festivales, lo que ahora hacemos con regularidad, hace casi 15 años esto nos cambió, difundir los carteles con los artistas masculinos eliminados para resaltar la escasez de mujeres y la brecha de género provocó que muchos medios lo notaran. 


Las imágenes editadas por la BBC junto con The Guardian luego se replicaron en Estados Unidos con Pitchfork o de forma independiente por Book More Women y Female:Pressure. Fueron tan contundentes las imágenes que provocaron la aparición de movimientos, como Keychange en la Unión Europea o el estudio de Ruidosa, que sigue resonando en latinoamerica porque no se había contablizado la presencia en festivales en América Latina y esto derivó en la Ley Mercedes Sosa en Argentina y en que yo empezara a trabajar en un estudio a nivel local.


Ahora si, entrando en materia, lo primero que necesitamos comprender para cerrar la brecha de datos en todas las áreas, no solo en la música, es que necesitamos una nueva metodología, entender que las diferentes formas de hacerlo tienen diferentes resultados, que necesitamos nuevas referencias que sigan esa metodología y ponerle feminismo a lo datos, eso no lo digo yo, lo dijeron varias investigadoras. Para iniciar el Estudio de Brecha de Género tuve que hacerme varias preguntas al margen de las respuestas básicas que me daban incluso personas muy reconocidas en la investigación y periodismo musical en México.


  • ¿Qué logramos con un estudio de brecha de género en festivales mexicanos?

Visibilizamos la desigualdad

Rendición de cuentas

Impulsamos el cambio

Incentivamos la diversidad y la inclusión

Estimulamos la industria creativa


EXPONER LOS RESULTADOS

Para cerrar, quiero compartirles las historia de los festivales 100%, que no es nueva, pero es necesario saber porqué tienene estas características y sobre todo porque es importante nombrales históricamente, para que dentro de 10 años, si es que por diferentes razones no se puede dar continuidad en esta universidad, no les digan que nunca a sucedido. Cada vez que pensamos o nos hacen creer que nuestra historia no es importante y no se debe preservar en la memoria, es un registro que perdemos sobre nuestra realidad y narrativa.


La historia de las mujeres y disidencias en la música siempre la observamos a corta distancia, frecuentemente nuestra mirada no va más allá de la década de los 90, por un lado porque es la década donde se obligó un cambio en el registro, y por el otro curiosamente a partir del boicot mediático del movimiento riot grrrl y el periodismo realizado al interior del movimiento, se buscó garantizar que la historia se contara con sus propias palabras.


Desde SonoridadMX continuamente se insiste en el conocimiento de esta historia, para evitar repetir lugares comunes que provienen de narrativas deficientes, sin un trabajo de compensación histórica o de corto alcance, ese es el caso de los festivales 100%, nos cuentan que es el primero (omitiendo que trabajamos sobre los hombros de otras) o tomamos como referencia lo reciente y validado por obligación histórica, como es el caso de Lilith Fair, el gran evento itinerante de los 90 que tiene una bella historia oral recopilada por Jessica Hopper, Sasha Geffen y Jenn Pelly. Para muchas es el principio, pero cuando exploramos más allá, logramos localizar un posible origen y nuevo punto de referencia en nuestra genealogía en los eventos masivos.


Tomando el impulso de la segunda ola feminista, en la década de los 70 surgieron en Estados Unidos festivales de música realizados por y sobre músicas, reuniendo a mujeres aficionadas al folk, rock y punk y activistas políticas durante varios días de conciertos, comedia, talleres y manualidades, principalmente en campus universitarios, que le heredaron características muy específicas a nuestros festivales de la actualidad, donde siempre se busca interactuar en comunidad a partir de saberes y oficios compartidos.


Bajo la influencia de la retórica y la política lesbiana-feminista de las décadas de 1970 y 1980, fueron la influencia directa de los eventos de Rock Against Sexism y Rock tegen de Rollen en los 80, Ladyfest y Lilith Fair en los 90. En 1974, Kristin Lems, una activista feminista heterosexual, inició el primer gran festival de música para mujeres: National Women's Music Festival (NWMF), activo hasta la actualidad. La exposición de muchas artistas lesbianas nuevas pronto fue igualada por el Michigan Womyn's Music Festival (MWMF), aún más radical, fundado en 1976 por Lisa Vogel, que entonces tenía diecinueve años.


Para cerrar la brecha de datos, necesitamos una nueva metodología y referencias que sigan esta metodología. Ponerle feminismo a los datos es esencial. Con el Estudio de Brecha de Género en Festivales Mexicanos, visibilizamos la desigualdad, rendimos cuentas, impulsamos el cambio, incentivamos la diversidad y estimulamos la industria creativa.

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