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Mujeres de Culto III: Más alaridos y más excesos



La década de los 80 vio pasar una gran cantidad de grupos y solistas que tan rápido como surgían desaparecían, obviamente fueron numerosas las mujeres que pasaron por el filtro, sin embargo muchas otras lograron superar la música de consumo y deshecho inmediato de la naciente era MTV, imprimiendo un estilo característico que lograría influir sobre la música hecha por mujeres durante los siguientes 15 años.

A finales de los 70 surgió una de las solistas más importantes y exitosas de los últimos 30 años, Kate Bush, quien gracias a su inusual personalidad, su voz y sus complejas canciones logró llamar la atención del vocalista y guitarrista de Pink Floyd, David Gilmour, cuando solamente contaba con 16 años.

Después de un inusitado éxito con la canción 'Wuthering Heights', Bush grabó su álbum debut titulado 'The Kick Inside', que era una colección de material que la cantante había compuesto en los tres años previos a su lanzamiento. A este álbum le siguieron 'Lionheart', 'Never for Ever' y 'Hounds of Love', que le brindaron fama como una artista bastante excéntrica, pero de gran calidad. Después de cuatro años de ausencia en los escenarios Kate Bush regresó en 1993 con el exitoso disco 'The Red Shoes', que llegó a los primeros lugares de las listas en Estados Unidos.

En el mismo periodo que Kate Bush iniciaba su carrera, el productor Kim Fowley creó el grupo Runaways, que no logró un gran éxito comercial pero se convirtió en una banda de culto en diversos circuitos en Europa y Japón, fue el primer escalón para Lita Ford y Joan Jett, quienes individualmente fueron exitosas durante la década siguiente.

Joan Jett logró influir sobre las siguientes generaciones, entre las que se cuentan L7 y Bikini Kill, gracias a su combinación de Rolling Stones, AC/DC y punk que se haría notar en sus composiciones (solo basta el grito de 'I Love Rock-n-Roll' para recordarla), a pesar de que sus presentaciones estaban repletas de covers. Los momentos más importantes de su trayectoria fueron al lado de los Blackhearts, con quienes alcanzó la fama en los primeros años de los 80 con los discos 'Bad Reputation' y el exitoso 'I Love Rock-n-Roll'.

Por su parte Lita Ford prefirió profundizar en el metal después de la separación de las Runaways, mostrándose bastante agresiva y asertiva en su carrera, a pesar de que muchos la acusaron en su momento de reunir todos los clichés y letras del metal para triunfar. Como vocalista y guitarrista logró lanzar más de seis discos, entre los que se encontraban 'Out for Blood', 'Dancin' on the Edge' y 'Lita', que incluyó un dueto con Ozzy Osbourne titulado 'Close My Eyes Forever', que le brindó a ambos el primer número uno de sus carreras.



Mientras algunas trataban de sobresalir, Pat Benatar se convirtió en una de las vocalistas que alcanzaba mayor popularidad en esos años, gracias a sus fuertes letras mezcladas con una imagen sensual, que fue sumamente difundida a través de MTV en sus primeros años. A pesar de que su carrera dio inicio algunos años antes, Benatar obtuvo el reconocimiento hasta su álbum 'Crimes of Passion', que vendió más de cuatro millones de copias.

Su éxito continuó a lo largo de los 80 con discos como 'Precious Time', 'Get Nervous' y 'Tropico', que contenía su más grande hit 'We Belong'. Benatar volvió a la música en 1991 cuando lanzó 'True Love', pero el disco fue un desastre comercial. En 1993 lanzó 'Gravity's Rainbow', con el que se dio cuenta que su época de éxito ya había concluido.

Las Go-Go's contaban en sus filas con Belinda Carlisle (vocales), Jane Wiedlin (guitarra, vocales), Charlotte Caffey (guitarra, teclados), Kathy Valentine (bajo), y Elissa Bello (batería). Sus más grandes éxitos fueron 'We Got the Beat', 'Our Lips Are Sealed', 'Vacation' y 'Head over Heels'. El grupo se desintegró en 1985 después de varias giras llenas de excesos, que las pusieron a la par de otras leyendas que destruían cuartos de hotel, consumían drogas al por mayor y sobrepasaban lo excéntrico.

Mientras que Bangles, integrado por Susanna Hoffs (vocales, guitarra), Annette Zilinskas (bajo) y las hermanas Debbi (batería) y Vicki Peterson (guitarra), alcanzó el éxito gracias a los cortes 'Manic Monday', el contagioso 'Walk Like An Egyptian', el cover a Simon and Garfunkel 'Hazy Shade of Winter' y 'Eternal Flame'. El grupo se separó en 1989 debido a diferencias artísticas, pero al igual que las Go Go's, se reunieron en los 90 para revivir viejas glorias, sin embargo el tiempo ya las había sobrepasado.

Mención especial para dos mujeres que con dos diferentes proyectos, pero con voces igual de increíbles, lograron contribuir enormemente con la música de esa década: Elizabeth Fraser y Lisa Gerrard, quienes al lado de Cocteau Twins y Dead Can Dance, respectivamente, devolvieron su halo celestial a las vocalistas, sin restarse a sí mismas fuerza y presencia escénica.

Elizabeth Fraser se unió a Cocteau Twins a principios de los 80 y grabó con ellos 12 discos, que se distinguen por su singular estilo de cantante de ópera vocalizando un lenguaje totalmente desconocido y sus acompañamientos sumamente etéreos y emotivos. Cocteau Twins anunció su separación en 1997 e inmediatamente Fraser inició una carrera como solista y colaboradora de diversos proyectos, entre los que destacan su participación en varios tracks del álbum 'Mezannine' de Massive Attack y el disco experimental 'OVO' de Peter Grabriel; sin embargo su primera producción como solista 'Underwater' salió a la venta hasta el año 2000.

Por su parte Lisa Gerrard se mantuvo fiel a Dead Can Dance durante la década de los 80, con lo que se hizo de muchos seguidores en todo el mundo gracias a su increíble voz y la mezcla de música antigua y contemporánea. Su carrera como solista inició hasta los 90, mostrando nuevamente su capacidad vocal pero inclinándose más hacia el world music. Hasta el momento Gerrard ha lanzado dos producciones, 'The Mirror Pool' y 'Duality', y también ha participado en la realización de música para películas, entre las que se encuentra 'Gladiator'.

Fueron múltiples las mujeres que trascendieron más allá de éste periodo, otras tantas se quedaron en el camino, a pesar de sus intentos por regresar mucho después de su época de éxito, sin embargo algo quedo claro: el factor femenino asentó nuevas bases para una gran legión de grupos y solistas que decidieron seguirles la pista y convertirse en las mujeres de culto de la siguiente década.

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