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Sista Grrrl Riots, la historia que se reescribe a través de la interseccionalidad


El punk no ha muerto. Dicen que ya huele chistoso, pero a la distancia tiene más un olor a exclusión. Todo depende del punto donde te coloquen los libros y las películas de uno de los géneros más documentados, al igual que con el rock and roll, hemos aprendido una visión parcial, incluso de origen.

Si mencionáramos con más frecuencia el año de 1938 con 'Rock Me' de Sister Rosetta Tharpe como el punto de partida, estaríamos contando otras historias. Sin embargo la ruta establecida nos obliga a regresar para explorar investigaciones como 'Black Diamond Queens', sobre las mujeres afroamericanas que le dieron forma al rock and roll o retomar conceptos como sistah punk que, a simple vista no dice mucho, pero en el gran contexto de las exclusiones nombran escenas que en la actualidad exigen más que un playlist.

La escritora Maureen Mahon habla en 'Black Diamond Queens' en términos de exclusión, de los sonidos apropiados y los salones de la fama que han tardado décadas en reconocer nombres y contribuciones a la formación de un género.

Recordando que al registrar y contar historias lo que no se menciona no existe, seguimos escarbando entre la falta de datos y la nula preservación de la memoria de escenas limitadas, invisibilizadas o incluso entendidas de otra manera a través de la distorsión del tiempo o la nostalgia. Como ocurre con la película 'Moxie' de Amy Poehler, donde la herencia riot grrrl y la propuesta de desmantelar las estructuras patriarcales cae en un grupo de estudiantes que reflejan diversidad. La interseccionalidad que no estuvo presente en la década de los 90.


  • VACÍO PUNK

Hace 45 años, cuando el punk rock se extendió, creó espacios de aprendizaje y expresión para las mujeres y, aunque involucró a quienes no encajaban para formar comunidades de defensa a través de la música y la cultura, sin importar su falta de habilidades técnicas o medios financieros. Hoy en día, seguimos descubriendo que hay más capas hacia abajo del underground dentro del movimiento.

La memoria se salta enlaces, a veces con trabajos menciona a Bad Brains y Fishbone, los black punks luchan dos batallas: crear su propio espacio dentro de sus comunidades punk, así como dentro de la cultura negra. Las sistah punks tienen aún más luchas: reconciliar estas culturas, mostrarse auténticas, rebeldes, audaces, involucrarse políticamente y recuperar los enlaces existentes entre Poly Styrene y Big Joanie, el grupo que a través del título de un EP nos encaminó hacia una escena que se autonombra y se fortalece por medio de la repetición de los múltiples actos que la conformaron a finales de los 90.

Del movimiento riot grrrl recordamos la frase “mujeres al frente” de Kathleen Hanna, respondía a la necesidad de apropiarse de los espacios, los escenarios y la creación de una nueva narrativa femenina, que parecía reflejar problemáticas generales, pero como demostró el zine GUNK de Ramdasha Bikceem, era necesario escribir sobre feminismo y punk desde otras perspectivas y forjar una agenda revolucionaria verdaderamente inclusiva. Tres décadas después seguimos con la misma necesidad, la diferencia es que Internet proporciona un impacto más grande que la edición limitada de los fanzines.



  • SISTA GRRRL

Big Joanie. Hoy conocemos a sus integrantes como feministas negras punks, pero en el 2014 cuando apareció su primer EP, el título estableció una conexión con la alternativa dentro de la nación alternativa de los 90, con subculturas invisibilizadas por el mainstream que a su vez se enlazaban con otros grupos de los 2000 y 2010, inmersos en escenas donde nuevamente no existía ninguna conversación sobre la raza o el racismo o el privilegio blanco, mucho menos se hablaba de la importancia de Tamar-kali Brown, Maya Glick, Simi Stone y Honeychild Coleman al fundar Sista Grrrl Riots en Nueva York, un espacio seguro que no se trataba sobre ventanas hacia la rebelión feminista sino de espejos para revolucionar.

Tamar-kali Brown ha hablado sobre el movimiento riot grrrl como mujer negra: “Comprendí de qué se trataba Riot Grrrl”. No pensé que fuera exclusivo, pero no me pareció inclusivo. No me vi a mí misma ni a mi historia, y por eso Sista Grrrl surgió más tarde, de otras mujeres de color que conocía que eran punk rock y navegaban por esa escena y tenían sentimientos similares al respecto. Sista Grrrl fue mi respuesta a Riot Grrrl porque se sintió súper blanca".



Las cuatro mujeres más que encontrar su lugar, lo desarrollaron, tocando para un público que finalmente pudo ver versiones de sí mismas en el escenario, con un movimiento propio dentro de la palabra “riot”, pero dedicado a la visibilidad y la representación, creando su propia ola, recuperando el rock para las mujeres negras y visibilizando sus diversos enlaces a lo largo de la historia.

La realidad es que apenas estamos en la superficie, desde la aparición del documental 'Afropunk' (2006), que incluyó a Tamar-kali Brown, la conversación ha crecido. De la misma forma el movimiento Black Lives Matter nos llevó a ubicar más voces de formación de géneros, como la de Tina Bell dentro del grupo grunge Bam Bam y establecer los enlaces perdidos desde Sista Grrrl, Decolonise Fest Collective y bandas sistah punk como Fuck U Pay Us, Madame So, Nova Twins y Pleasure Venom, entre otras, hasta proyectos increíblemente ruidosos como el de Moonlight Benjamin, que han aportado más nombres y nuevas letras a esta historia que se reescribe a través de la interseccionalidad en diversos puntos del planeta.



Publicado oginalmente en Now Girls Rule!

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