Su integración en la exposición ocurrió por invitación a finales de 2025, gracias al enlace de Elis Paprika (¿a quién no conecta ésta mujer?), sumando un cuerpo de trabajo que no nació desde la institucionalidad, sino desde la insistencia de estar y conocer estos espacios. Registrar un ecosistema fuera de la industria busca poner a una escena en la agenda a través de su visibilización: volver una y otra vez a los espacios donde la música sucede con otras prácticas, de esa misma forma evité recortar cuerpos y mostrarlas como un conjunto sobre el escenario.
El archivo comenzó el 12 de mayo de 2022, en La Cuervo and Friends en el Foro Cultural Hilvana, pero pronto dejó de ser un punto aislado. La presentación de La Cuervo en formato full band, acompañada ese día por Panchita Peligro, Fania Delena, Cynthia Franco, MarieV, Real Venus, Thania Luna y Julie Lobsta, marcó el inicio de un seguimiento sistemático. A partir de ese momento, la documentación dejó de ser ocasional para convertirse en una práctica constante. Ya lo había notado semanas antes en el primer Lady Fest de la Ciudad de México en el Multiforo Cultural Alicia, pero todavía no había asumido mi presencia en esos espacios, compartir un concierto significaba registrar a todas las demás. No podía dejarlo en eventos en los que participaba como moderadora o medio aliado, ahí surgió la necesidad de saber qué pasaría cada semana, llevar una agenda que desde entonces se comparte en la cuenta de Instagram de SonoridadMX.
Asistir a cuatro eventos por semana, a veces dos el mismo día, permitió entender que la escena no está concentrada, sino dispersa, enlazándose a veces por necesidades y no de una sola escena o género musical. La música ocurre en lugares que no siempre están pensados para visibilizarla: en la calle, en una galería, en una panadería, en una tienda de discos, afuera de una farmacia. Espacios donde el sonido se adapta y el público también. Ahí, el registro deja de ser una acción distante. A veces implica sostener una luz desde la parte trasera para que otras puedan fotografiar al frente, pasar plumillas o baquetas en medio de una canción, detener a alguien antes de caer o guardar un set list que de otro modo desaparecería. Otras veces implica permanecer cuando casi no hay nadie más, siendo parte de un público mínimo que también sostiene el momento. También significó reconocer a otras en la cobertura, ahí empezó a insistir en mi mente la formación de Ellas Resuenan, la colectiva de periodistas.
La construcción del archivo también implicó una inversión directa para cubrir accesos y traslados, prescindiendo en la mayoría de los casos de acreditaciones, porque al acercarte tanto ya no son sujetas de estudio, son músicas que reinventan los espacios con economías solidarias a las que te integras, eso ha significado priorizar espacios donde la presencia de mujeres no es minoritaria.
El archivo no sólo creció en número (ya ocupa un terabyte de vídeos, fotografías y entrevistas), al mismo tiempo ha generado una colección de arte objeto, botones, calcomanías, camisetas, envolturas, fanzines, libros, postales y stickers. La acumulación de registros permitió responder a una pregunta que atravesaba el Estudio de Brecha de Género en Festivales Mexicanos que empezaba a gestarse ese año: si no están en esos carteles, ¿dónde se está desarrollando la escena? La respuesta se encontró en esos otros circuitos que rara vez se contabilizan, pero que sostienen una actividad constante, desde ese año todo lo que se realiza en SonoridadMX se articula, se enreda, se teje.
Sonoras retoma esa experiencia para proponer un recorrido que no se limita a lo visible. La exposición articula distintas temporalidades y formas de hacer música, reuniendo prácticas que atraviesan lo histórico, lo simbólico y lo que aún está en proceso de nombrarse. Más que una recopilación, funciona como un punto de encuentro entre archivos que nacen desde distintos lugares, pero que comparten la necesidad de registrar lo que suele quedar fuera, por esa razón me emociona tanto ésta colaboración, no llegó yo o mi proyecto, llegan las músicas que he documentado, por las que recibí la beca Mujeres Maravillosas para adquirir equipo para registrarlas de forma cada vez más profesional, aunque sigo difrutando realizarlo de forma incidental, como alguien dentro del público que siente la necesidad de compartirlas.

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