En Becoming Madonna, el director Michael Ogden reconstruye el ascenso de Madonna utilizando exclusivamente material de archivo y grabaciones de audio de distintas épocas. El documental —que llega a la sección Sonidero de Ambulante, Gira de Documentales 2026— se concentra en los años que van de su llegada a Nueva York a finales de los setenta hasta el momento en que su figura ya domina el pop global a inicios de los noventa.
El punto de partida es conocido, pero no por eso pierde potencia: una joven de Michigan llega a Nueva York con pocos dólares, una formación en danza y una ambición difícil de negociar. La película se instala en el downtown de la ciudad, en los clubes, en el circuito artístico donde convivían música, performance y artes visuales. Ese entorno —marcado por la precariedad y la experimentación— fue también un espacio atravesado por comunidades queer, artistas y bailarines que alimentaron la estética que más tarde Madonna trasladaría al mainstream.
El documental logra mostrar algo fundamental: Madonna entendió muy temprano que el control de su carrera dependía de apropiarse de la imagen pública que otros querían imponerle. Las grabaciones recuperan momentos en los que describe sus primeros pasos en bandas como Breakfast Club o Emmy and the Emmys, sus negociaciones con managers y la manera en que fue desplazando colaboradores cuando ya no respondían a su visión. La ambición aparece aquí como una práctica cotidiana: insistir, cambiar de equipo, reconfigurar alianzas, volver a empezar.
Desde una lectura con perspectiva de género, esa determinación adquiere otro peso. Durante años, parte de la prensa intentó explicar su ascenso mediante insinuaciones sobre relaciones con hombres influyentes. El material recuperado en la película deja ver otra dinámica: la construcción deliberada de una figura pública capaz de manejar la controversia y convertirla en combustible mediático. Madonna aparece como estratega de su propia narrativa, alguien que comprendió que el deseo —y el escándalo— podían ser herramientas de poder en una industria acostumbrada a administrar la imagen de las mujeres.
La relación con la cultura queer ocupa uno de los momentos más interesantes del documental. Las amistades tempranas con artistas y bailarines de la escena LGBTQ+ no se presentan como una simple influencia estética. El archivo sugiere una convivencia cotidiana que marcaría tanto su lenguaje visual como su posicionamiento público durante la crisis del VIH/sida. Ese vínculo también permite leer su carrera dentro de una circulación cultural más compleja: el tránsito entre lo subterráneo y lo masivo, entre espacios marginalizados y el espectáculo global.
Ogden apuesta por una decisión formal clara: no hay entrevistas contemporáneas ni testimonios en cámara. Las voces pertenecen al pasado. Esta elección evita el comentario retrospectivo y deja que la propia Madonna conduzca gran parte del relato con sus declaraciones originales. El resultado tiene momentos de intimidad inesperada, pero también una sensación de velocidad que impide profundizar en algunos episodios. El documental avanza como una cronología compacta que salta de clubes del East Village a los primeros sencillos, de ahí a MTV, y finalmente a las polémicas que marcaron su figura pública en los ochenta.
En ese recorrido aparecen hitos inevitables: la presentación de “Like a Virgin” en los MTV Video Music Awards, el videoclip de “Like a Prayer” y la estética provocadora que la acompañó durante esos años. El filme también se detiene en la publicación del libro Sex y en la gira Blonde Ambition, momentos en los que su relación con el escándalo mediático se volvió parte de su lenguaje artístico.
Sin embargo, la estructura deja huecos notables. Su trabajo en cine —desde Desperately Seeking Susan hasta Evita— queda fuera del relato, al igual que algunas de sus colaboraciones más relevantes. La historia se cierra alrededor de 1992, cuando Madonna ya había consolidado su lugar en la industria. Esa decisión produce un retrato parcial: el proceso de transformación aparece, pero muchos de sus desplazamientos posteriores quedan fuera del encuadre.
Aun así, Becoming Madonna funciona como un recordatorio de algo que suele diluirse cuando la figura pública se vuelve mito: antes de las giras monumentales y los récords de ventas hubo una artista insistiendo en clubes pequeños, discutiendo contratos y aprendiendo a manejar la mirada pública. El documental vuelve a ese momento inicial en el que su carrera todavía era un experimento en construcción.
Para la programación de Ambulante, la presencia de esta película en Sonidero resulta pertinente. Madonna no solo cambió la escala del pop; también alteró las formas en que una mujer podía ocupar el centro de la cultura mediática, negociar con el escándalo y disputar el control sobre su imagen. El documental de Ogden no resuelve todas las preguntas que abre su figura, pero permite observar el mecanismo en funcionamiento: la fabricación de una artista que entendió el espectáculo como un campo de disputa cultural.

Comentarios
Publicar un comentario