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Poly Styrene: I Am a Cliché



Hay películas que se construyen desde la distancia crítica y otras que se tejen desde la implicación directa. Poly Styrene: I Am a Cliché pertenece a la segunda: no observa a su protagonista desde fuera, sino que se adentra en lo que implica habitar su memoria, no intenta fijar a su protagonista en una sola imagen, parte de una pregunta que puede incomodar a quienes buscan documentales que eleven más su conexión parasocial: ¿qué queda cuando la figura pública se desarma y lo que aparece no es solo legado, sino también contradicción, enfermedad, distancia y memoria?

Dirigido por Celeste Bell junto a Paul Sng, el documental se construye con un archivo que no es neutro. Es el archivo de una hija que vuelve sobre la vida de su madre, Marianne Elliott-Said —Poly Styrene—, figura central del punk británico y voz incómoda dentro de una escena que no estaba preparada para una mujer racializada que se negara a encajar. 




Lejos de ordenar su historia en una línea ascendente, la película avanza por capas: los diarios, las grabaciones, las entrevistas y, sobre todo, la narración de Bell, que introduce una tensión constante entre lo público y lo privado. Lo que aparece no es solo la artista que irrumpió con X-Ray Spex, sino una mujer que enfrentó el racismo, la misoginia y una industria que capitalizó su imagen mientras ignoraba su fragilidad.

La importancia de Poly Styrene no se limita a su irrupción en el punk, sino a la forma en que desplazó sus límites. Su presencia cuestionó quién podía ocupar ese escenario y bajo qué condiciones: escribió desde la incomodidad, desde la conciencia sobre el consumo, el cuerpo y la identidad, y abrió un margen para otras voces que no respondían al molde dominante. Su trabajo no solo dejó canciones, sino una forma de posicionarse frente a una industria que exigía normalización. En esa insistencia por no suavizarse ni traducirse, se trazan líneas que más tarde retomarían otras escenas y movimientos.

El documental se detiene en los puntos de quiebre: la presión mediática, el diagnóstico equivocado, la dificultad de sostener una carrera en medio de un entorno hostil. Pero también en los desplazamientos: la búsqueda espiritual, el alejamiento de la música, la relación intermitente con su hija. En ese recorrido, la película evita convertir el dolor en espectáculo; lo sitúa como parte de una experiencia que no puede separarse de su obra.

Hay un gesto clave en esta propuesta, Bell no intenta resolver a su madre, sino entenderla. Y en ese proceso, la película abre una lectura distinta sobre la manera en que su inscribe a las mujeres en la música, retratándolas como conflicitivas sin permitirles una mayor complejidad en sus historias.

A 15 años del aniversario luctuoso, 50 del lanzamiento de su primer sencillo de reggae antes de X-Ray Spex, Poly Styrene: I Am a Cliché será parte del ciclo de cine musical Viva La Woman!, una colaboración de Sonoridad con Kamazotz. La cita es el 2 de mayo a las 18:00 horas




 

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