
Por: Ana Karen Martínez
"En Guadalajara no hay proyectos de mujeres haciendo música".
Eso es lo que escuché una vez y de inmediato supe que tenía que opinar. Y no solo opinar, sino crear un entorno que demostrara que los proyectos con mujeres músicas no han hecho más que ir a la alza en los últimos años.
En CIEN Jalisco llevamos casi una década observando y registrando proyectos musicales independientes y hemos logrado conocer a través de miles de canciones, propuestas de distintos géneros y acompañado artistas en diferentes momentos de sus carreras.
Esa experiencia me ha permitido confirmar algo que quizá debería resultar evidente: en Guadalajara sí hay mujeres haciendo música. Muchas. Y llevan años haciéndola. Aquí hay compositoras, intérpretes, instrumentistas, productoras, DJs, managers, fotógrafas, promotoras, periodistas, gestoras culturales, ingenieras de audio, y un largo etcétera de mujeres sosteniendo, creando y promoviendo la música. Muchas frente al escenario, pero también detrás de él, realizando buena parte del trabajo que permite que la música suceda.
El problema nunca ha sido la ausencia, el problema es que no siempre las estamos mirando.
En los últimos años he observado especialmente el surgimiento de cantautoras y solistas que han decidido lanzar sus proyectos bajo su propio nombre, construir una identidad y asumir el liderazgo de sus carreras sin necesitar de una banda detrás. Esto no le resta importancia a las mujeres que sostienen, forman y encabezan bandas, cuya presencia sigue siendo indispensable, pero sí revela una transformación: cada vez hay más mujeres reconociéndose como autoras, directoras y protagonistas de su propia obra.
En CIEN desde un inicio tuvimos un propósito por visibilizar y una meta de llegar un día a una representación equilibrada con una lista 50/50, esto no surgió como una cuota impuesta, sino para entender que si queríamos representar la música que se hace en Jalisco, no podíamos contar solo una parte de la historia.
Ese día llegó en 2025, 8 años después. Este equilibrio no llegó bajando criterios, ni llenando espacios para cumplir una cifra. Sucedió porque ellas estaban ahí: creando, lanzando canciones y presentando proyectos.
Así que, cuando alguien asegura que no conoce propuestas musicales hechas por mujeres, quizá deberíamos dejar de tomarlo como una descripción de la escena y comenzar a entenderlo como una confesión sobre sus hábitos de escucha.
En mi papel auto asignado de observadora, he escuchado muchas explicaciones para justificar la desigualdad: que “no hay suficientes proyectos”, que “la mujeres no se inscriben”, que “no venden lo mismo”, que “todavía no están listas” o que simplemente “no se encontró ninguna”. Pero me hace feliz saber que cada vez más esas afirmaciones pierden valía porque las mujeres en la música están empezando a crear sus propios espacios.
La equidad no aparece por generación espontánea. Hay que crearla, revisar nuestras formas de seleccionar, ampliar las fuentes que consultamos y preguntarnos qué sucede antes de que un proyecto llegue a una convocatoria, un festival, una entrevista o una programación musical. No basta con afirmar que las puertas están abiertas cuando históricamente no todas han tenido las mismas condiciones para llegar a ellas.
Esta columna mensual en SonoridadMX nace para observar, escuchar y conversar. Quiero compartir algunos de los hallazgos que estos años en CIEN Jalisco me han dejado, pero también hacer preguntas sobre las condiciones en las que las mujeres crean, circulan y permanecen dentro de la industria musical.
No pretendo hablar a nombre de todas, mi intención es amplificar conversaciones, reconocer trayectorias y cuestionar prácticas que hemos normalizado.
Como parte de este ejercicio armé una lista de reproducción que reúne proyectos de mujeres que están creando música en Jalisco. Sé que esta plataforma que elegí está lejos de ofrecer las mejores condiciones para quienes crean y que existen razones suficientes para cuestionar su modelo. Muchas estamos enojadas con ella y con razón.
No quiero presentarla como la única plataforma posible ni como el destino final de nuestra escucha. En este caso quiero que sea un radar, la forma más accesible y donde la gran mayoría tiene su catálogo completo para lograr una muestra amplia de la cantidad de mujeres que hacen música en nuestro estado.
La invitación no es solamente a escucharla y dejarse llevar por un algoritmo, sino a buscar quién está detrás, seguir sus redes sociales, compartir su trabajo, asistir a sus presentaciones y encontrar otras maneras de apoyarla. Escuchar también puede ser una decisión crítica. Lo que seguimos, recomendamos, compartimos y programamos contribuye a determinar qué proyectos circulan y cuáles permanecen fuera de la conversación.
Quizá la pregunta nunca debió ser si en Guadalajara existen proyectos de mujeres haciendo música. La pregunta es dónde hemos estado buscando, a quiénes hemos decidido escuchar y por qué, a pesar de que ellas siempre han estado aquí, todavía hay quienes no logran verlas. Decir que “no hay mujeres haciendo música en Guadalajara” ya no es solo algo que no podemos aceptar, es incluso una gran mentira.
El problema nunca ha sido la ausencia, el problema es que no siempre las estamos mirando.
En los últimos años he observado especialmente el surgimiento de cantautoras y solistas que han decidido lanzar sus proyectos bajo su propio nombre, construir una identidad y asumir el liderazgo de sus carreras sin necesitar de una banda detrás. Esto no le resta importancia a las mujeres que sostienen, forman y encabezan bandas, cuya presencia sigue siendo indispensable, pero sí revela una transformación: cada vez hay más mujeres reconociéndose como autoras, directoras y protagonistas de su propia obra.
En CIEN desde un inicio tuvimos un propósito por visibilizar y una meta de llegar un día a una representación equilibrada con una lista 50/50, esto no surgió como una cuota impuesta, sino para entender que si queríamos representar la música que se hace en Jalisco, no podíamos contar solo una parte de la historia.
Ese día llegó en 2025, 8 años después. Este equilibrio no llegó bajando criterios, ni llenando espacios para cumplir una cifra. Sucedió porque ellas estaban ahí: creando, lanzando canciones y presentando proyectos.
Así que, cuando alguien asegura que no conoce propuestas musicales hechas por mujeres, quizá deberíamos dejar de tomarlo como una descripción de la escena y comenzar a entenderlo como una confesión sobre sus hábitos de escucha.
En mi papel auto asignado de observadora, he escuchado muchas explicaciones para justificar la desigualdad: que “no hay suficientes proyectos”, que “la mujeres no se inscriben”, que “no venden lo mismo”, que “todavía no están listas” o que simplemente “no se encontró ninguna”. Pero me hace feliz saber que cada vez más esas afirmaciones pierden valía porque las mujeres en la música están empezando a crear sus propios espacios.
La equidad no aparece por generación espontánea. Hay que crearla, revisar nuestras formas de seleccionar, ampliar las fuentes que consultamos y preguntarnos qué sucede antes de que un proyecto llegue a una convocatoria, un festival, una entrevista o una programación musical. No basta con afirmar que las puertas están abiertas cuando históricamente no todas han tenido las mismas condiciones para llegar a ellas.
Esta columna mensual en SonoridadMX nace para observar, escuchar y conversar. Quiero compartir algunos de los hallazgos que estos años en CIEN Jalisco me han dejado, pero también hacer preguntas sobre las condiciones en las que las mujeres crean, circulan y permanecen dentro de la industria musical.
No pretendo hablar a nombre de todas, mi intención es amplificar conversaciones, reconocer trayectorias y cuestionar prácticas que hemos normalizado.
Como parte de este ejercicio armé una lista de reproducción que reúne proyectos de mujeres que están creando música en Jalisco. Sé que esta plataforma que elegí está lejos de ofrecer las mejores condiciones para quienes crean y que existen razones suficientes para cuestionar su modelo. Muchas estamos enojadas con ella y con razón.
No quiero presentarla como la única plataforma posible ni como el destino final de nuestra escucha. En este caso quiero que sea un radar, la forma más accesible y donde la gran mayoría tiene su catálogo completo para lograr una muestra amplia de la cantidad de mujeres que hacen música en nuestro estado.
La invitación no es solamente a escucharla y dejarse llevar por un algoritmo, sino a buscar quién está detrás, seguir sus redes sociales, compartir su trabajo, asistir a sus presentaciones y encontrar otras maneras de apoyarla. Escuchar también puede ser una decisión crítica. Lo que seguimos, recomendamos, compartimos y programamos contribuye a determinar qué proyectos circulan y cuáles permanecen fuera de la conversación.
Quizá la pregunta nunca debió ser si en Guadalajara existen proyectos de mujeres haciendo música. La pregunta es dónde hemos estado buscando, a quiénes hemos decidido escuchar y por qué, a pesar de que ellas siempre han estado aquí, todavía hay quienes no logran verlas. Decir que “no hay mujeres haciendo música en Guadalajara” ya no es solo algo que no podemos aceptar, es incluso una gran mentira.
Ana Karen Martínez estudió la licenciatura en Gestión Cultural del Centro Universitario de Guadalajara (CUGuadalajara), creadora de ó Cien Jalisco, una iniciativa que busca fortalecer la comunidad cultural de la entidad. Durante la última década ha impulsado Cien Canciones, proyecto dedicado a promover propuestas musicales emergentes, y desde hace dos años desarrolla el reconocimiento “100 Mujeres Jaliscienses Impulsando la Cultura”, que visibiliza las aportaciones de mujeres al ecosistema cultural de Jalisco.
Comentarios
Publicar un comentario