La canción, una colaboración entre Audry Funk, Masta Quba y Rebeca Lane, formará parte de un EP que articula distintas reflexiones en torno a la resistencia, la memoria y la organización colectiva. En ese contexto, el carrusel publicado como una extensión del discurso que atraviesa "Fuego Colectivo".
Si piensas que el mundo no va a cambiar y no haces nada,
el sistema nos va a ganar con desesperanza
"Cuando escribimos Fuego Colectivo, quisimos hablar de la esperanza no como optimismo, sino como una práctica política", explica la rapera Masta Quba en redes sociales. Bajo esa premisa, las artistas decidieron que la conversación no podía limitarse a sus propias voces, por lo que invitaron a seis mujeres cuyas luchas reconocen y acompañan: Asaari Bibang, Chaimaa Boukharsa, Adriana Guzmán, Lorena Cabnal, Laura Arroyo y Magda Piñeyro. Las reflexiones reunidas coinciden en que la esperanza no es una emoción pasiva, sino una forma de organización frente a sistemas que buscan imponer la idea de que el cambio es imposible.
En uno de los testimonios, Chaimaa Boukharsa advierte que el colonialismo, el racismo y los imperialismos también operan mediante la construcción del pesimismo, intentando convencer a las personas de que no existen alternativas. Frente a ello, reivindica la esperanza como una disciplina colectiva que permite seguir imaginando otros mundos posibles y reconoce que la fuerza reside en los pueblos organizados y en las acciones cotidianas.
Por su parte, Laura Arroyo sostiene que la esperanza tiene rostro, comunidad y movimiento. Lejos de concebirla como una idea abstracta, la define como un verbo que se practica mientras las personas se organizan y luchan, entendiendo que seguir esperanzándose constituye una forma profunda de amor hacia las comunidades.
Desde el feminismo comunitario antipatriarcal, Adriana Guzmán ofrece otra lectura al afirmar que, para los pueblos aymaras, la esperanza se encuentra en la memoria y no en la promesa del futuro. La experiencia de más de quinientos años de resistencia demuestra que las comunidades ya han enfrentado otros momentos de violencia y continúan construyendo alternativas desde la organización colectiva.
A estas perspectivas se suma Magda Piñeyro, quien identifica la desesperanza como una estrategia funcional al sistema capitalista, patriarcal y colonial. En su reflexión sostiene que estos modelos buscan inmovilizar a las personas mediante la idea de que todo está perdido, por lo que defender la esperanza implica convertirla en una disciplina cotidiana y en una herramienta para la acción colectiva. Para Piñeyro, la esperanza no solo impulsa la posibilidad de imaginar un mundo distinto, sino también de construirlo de manera conjunta.
Desde otra experiencia, Asaari Bibang reflexiona sobre el desgaste que producen las violencias contemporáneas, particularmente el hostigamiento en redes sociales. Recuperando las palabras de una compañera mapuche, señala que los sistemas de opresión buscan producir cuerpos "enfermos, tristes y deprimidos" para que las propias personas abandonen los espacios que habitan. Frente a ese agotamiento, reivindica la esperanza como un derecho inseparable de la alegría y como una forma de permanecer frente a quienes buscan silenciar las voces críticas.
Por su parte, Lorena Cabnal vincula la esperanza con los procesos de sanación comunitaria. Desde su perspectiva, los sistemas patriarcales, coloniales, racistas y capitalistas han dejado memorias de dolor sobre los cuerpos y los territorios con el objetivo de convencer a las personas de que la desesperanza es inevitable. En respuesta, propone "esperanzar la vida" como una práctica política que se construye al abrazarse, cantar, bailar, sembrar, defender los territorios y fortalecer la comunalidad. Para Cabnal, sanar las memorias colectivas también constituye un acto de emancipación, porque permite recuperar la alegría y las energías necesarias para seguir enfrentando las estructuras de opresión.
Las seis voces coinciden en entender la esperanza como memoria, organización, comunidad, sanación, alegría, amor y resistencia, conceptos que dialogan directamente con la propuesta del próximo EP colaborativo de Audry Funk, Masta Quba y Rebeca Lane.

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