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Reporte Rock Al Parque Día 2 - Rock, periodismo y territorio, ocupar desde los márgenes


Humberto Junca moderó una conversación entre Jasa Rehm, Karina Cabrera, Luis Fernando Rondón y Mónica y Viola de I.R.A., construida a partir de los territorios donde cada participante desarrolla su trabajo y su relación con la música.

¿Qué lugares hacen posible una escena musical? ¿Qué queda cuando se mira una fotografía de una casa, un parque, una calle o un escenario? ¿Y qué historias aparecen cuando quienes habitan esos espacios son quienes los cuentan?

Estas preguntas atravesaron el conversatorio “Rock, periodismo y territorio”, realizado en el Auditorio Principal de la Biblioteca Virgilio Barco, dentro de la programación de Bogotá.

La dinámica propuesta para la conversación partió de las fotografías. Cada participante compartió imágenes relacionadas con el territorio donde desarrolla su trabajo, su vida o su relación con la música, y a partir de ellas se construyó el diálogo. No se trató solamente de mostrar lugares, sino de explicar qué historias, comunidades y procesos existen detrás de ellos.

En el caso de Karina Cabrera, las fotografías permitieron recorrer algunos de los espacios y proyectos que forman parte de su trabajo como periodista e investigadora de las escenas musicales.

Una de las imágenes llevó la conversación hacia la calle donde creció en México y hacia la presencia de mujeres en la historia de los nombres de las calles de su colonia. Otra permitió hablar del fanzine que realizó para recuperar y nombrar a mujeres vinculadas con el punk mexicano.
La fotografía funcionó así como una puerta de entrada a las genealogías: quiénes estuvieron antes, quiénes están ahora y qué ocurre cuando esas historias no son registradas.

Cabrera también compartió imágenes de espacios donde se desarrollan proyectos musicales y de públicos que comienzan a formarse alrededor de ellos. Una de las fotografías mostraba a una niña observando atentamente una presentación. La imagen permitió hablar de algo que suele quedar fuera de las estadísticas de una escena: las personas que están comenzando a formar sus propias referencias musicales.

Otra fotografía llevó la conversación a un momento ocurrido en el Vive Latino 2026, donde mujeres realizaron una intervención breve dentro del festival. Cabrera explicó que su interés estaba también en registrar ese tipo de acciones efímeras: aquello que sucede durante unos minutos puede adquirir otra dimensión cuando alguien lo fotografía, lo escribe y lo convierte en archivo. 


Medellín y Bogotá: territorios que se construyen en el camino
Las fotografías compartidas por Mónica y Viola permitieron hablar de Medellín, su lugar de origen, pero también de Bogotá, ciudad que se ha convertido en parte de su historia como I.R.A.

Una de las imágenes recuperaba sus primeros momentos con la banda y otra mostraba su relación con Bogotá. Aunque son de Medellín, explicaron que también se sienten parte de Bogotá por los años de presentaciones, vínculos y experiencias construidas en la ciudad.

El territorio apareció entonces no solamente como un lugar de procedencia, sino como algo que se construye a partir de las relaciones, como su fotografía a la entrada de CBGBs. 

Las imágenes de su casa y de su entorno llevaron además a hablar del espacio doméstico como centro de operaciones: un lugar donde se desarrolla parte del proceso creativo y de gestión de la banda.

La casa como emisora, estudio y territorio
Las fotografías de Jasa Rehm permitieron mirar otro tipo de territorio: el que se construye desde una casa convertida en espacio de comunicación.
Su emisora comunitaria y alternativa funciona también como estudio, lugar de trabajo y archivo. Allí se realizan programas, se establecen contactos, se producen contenidos y se mantiene una relación cotidiana con la escena musical.

Una fotografía del estudio sirvió para hablar de la posibilidad de construir un proyecto propio sin esperar a contar con grandes infraestructuras. Rehm planteó que hacer territorio tiene menos que ver con los equipos disponibles que con la capacidad de construir con otras personas a partir de los recursos que se tienen. 

La imagen de su casa también abrió una conversación sobre la relación entre los espacios de trabajo y la vida cotidiana: cuando el estudio está dentro de la vivienda, el territorio profesional y el personal dejan de estar claramente separados.

Las fotografías como archivo de una historia musical
En las imágenes presentadas por Luis Fernando Rondón, el territorio apareció ligado directamente a la memoria del rock colombiano. 

Su investigación recupera fotografías y testimonios de distintas épocas y espacios de Bogotá. Una de las imágenes correspondía a Szavesta, agrupación integrada por mujeres de la que existen pocos registros. La fotografía permitió hablar precisamente de la dificultad de reconstruir historias musicales cuando los archivos son escasos. 

Otra imagen llevó hasta el Parque Nacional y a un festival realizado en 1970. A partir de ella, Rondón explicó cómo distintos espacios públicos fueron apropiados por jóvenes para realizar conciertos y generar encuentros alrededor del rock. 

En este caso, la fotografía no funcionó únicamente como ilustración de una historia ya conocida. Fue parte de la investigación: un documento que permite ubicar personas, lugares y acontecimientos que de otra manera pueden perderse.

Del territorio físico al territorio de la comunicación
Al final, una pregunta del público llevó la conversación hacia las formas de difusión del rock y las músicas alternativas.

Las respuestas permitieron conectar las fotografías con otra dimensión del territorio: los lugares donde circula la información.

Antes fueron las calles, los carteles, las fotocopias, los teléfonos públicos y los recorridos para encontrar los puntos de reunión de una escena. En los años noventa, recordó Rehm, la difusión de los festivales implicaba incluso preparar engrudo, pegar carteles y salir corriendo cuando aparecía la policía. 

Hoy existen teléfonos, redes sociales, podcasts y plataformas digitales. Cabrera señaló que estas herramientas también han permitido que quienes trabajan desde medios independientes puedan registrar escenas que anteriormente quedaban fuera de la cobertura. 

Pero la lógica de fondo permanece: saber dónde está la comunidad, qué espacios ocupa y cómo hacer circular sus historias.

Por eso, durante el conversatorio, las fotografías no fueron solamente imágenes del pasado o registros personales. Fueron puntos de partida para hablar de las escenas desde los lugares donde realmente ocurren: casas, calles, parques, estudios, barrios y escenarios.

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