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La Dinastía Duende celebra 50 años de historia sonidera con el Duendefest



La Dinastía Duende conmemora cinco décadas de trayectoria dentro del movimiento sonidero con el DUENDEFEST, una celebración que tendrá lugar el próximo 28 de febrero a las 18:00 horas en el Salón Ángeles, uno de los espacios emblemáticos para la música popular y la cultura de barrio en la Ciudad de México. Los boletos ya se encuentran disponibles en preventa con un costo de $200 pesos; el día del evento tendrán un costo de $250.

La historia de la Dinastía Duende tiene sus raíces en Santa Cruz Acayucan, Azcapotzalco, territorio histórico donde la cultura sonidera forma parte del día a día. Desde ahí, la familia emigró primero a La Naranja y posteriormente a la colonia Huichapan, lugar donde se establecieron definitivamente y desde donde han consolidado su legado dentro del movimiento sonidero.

La Dinastía Duende fue iniciada por Elfega Gómez Jacob y Ricardo Mendoza García, quienes comenzaron su camino bajo el nombre de Sonido Chambitas. El proyecto atravesó por al menos dos nombres distintos hasta que, con el paso del tiempo y la llegada de la segunda generación, se consolidó definitivamente como Sonido Duende, identidad que hoy representa a toda una familia y su historia sonora. 

Elfega Gómez, hoy conocida como Mamá Duende, se presenta actualmente como Sonido Butterfly, asumiendo también la gestión que la llevó de manera natural a la cabina. Tiene cuatro años trabajando oficialmente como sonidera, con una profunda preferencia por la música en vinilo, y representa a las sonideras de la tercera edad, una presencia fundamental y pocas veces nombrada dentro del movimiento.

Desde los inicios acompañó a su esposo: juntas y juntos vendían discos de vinil bajo el puente de Tacuba, en la terminal del tren de pasajeros. Son 45 años de acompañamiento, de aprendizaje colectivo, de fabricar sus propios bafles para las bocinas —primero pintados de gris en los años setenta y después de negro—, de sostener el sonido desde el trabajo cotidiano.

Paralelamente, Marisol Mendoza ha acompañado a la dinastía desde un papel fundamental como documentalista, cronista y relacionista pública, registrando la memoria del sonido y su entorno comunitario. Con el tiempo adopta el pseudónimo de “La Musa Mayor”, identidad que se fortalece a partir de la creación del colectivo Musas Sonideras, una plataforma que impulsa la participación, visibilidad y organización de mujeres dentro de una escena históricamente masculinizada.

En la tercera generación se integra desde edades tempranas. A los 12 años se suma Arlett Mendoza, bautizada desde pequeña como “La Princesa Duende”, quien hoy representa la continuidad generacional y el cruce entre tradición, performance e identidad dentro del sonidero contemporáneo.


FB Marisol Mendoza

Más allá de un proyecto musical, las dinastías sonideras han sido históricamente una forma de organización cultural, transmisión de saberes y construcción de identidad comunitaria. A través de generaciones, estos proyectos familiares han resguardado acervos musicales, técnicas de sonido, formas de animación, vínculos barriales y memorias colectivas que sostienen al movimiento sonidero como un patrimonio vivo. La Dinastía Duende es un ejemplo claro de cómo el conocimiento sonoro no solo se hereda, sino que se transforma y se actualiza con cada generación, hoy en gran medida la sostienen las mujeres que representan a cada generación.

La Dinastía Duende resguarda un acervo musical de más de diez mil discos de vinilo, reunidos colectivamente por distintas generaciones, conformando un archivo sonoro que da cuenta de la historia de la cumbia, la salsa y la música tropical que ha acompañado a los barrios. A este patrimonio se suma la emblemática “duende camioneta”, sonido móvil que ha sido una pieza clave en su identidad y que aparece en el documental Yo no soy guapo, en Ciudades de Carlos Rossini y en un corto de Ecos de la Calle, disponible en YouTube. Estos registros documentan la relevancia cultural del movimiento sonidero y el papel de Sonido Duende como referente.

El DUENDEFEST es un acto simbólico y colectivo que reúne distintas razones: el cumpleaños de La Princesa Duende, el aniversario de la integración de Axel Mendoza y la conmemoración de los 50 años de trayectoria de la Dinastía Duende, una historia familiar que refleja la importancia de las dinastías sonideras como estructuras de memoria, resistencia cultural y continuidad comunitaria.


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