La decisión es el punto de partida de “Me voy”, el sencillo que Cinthya Morado estrenó el 30 de enero de 2026. La canción surge de un proceso que no fue inmediato ni cómodo, sino de una ruptura que exigió tiempo, culpa asumida y una toma de postura personal.
“‘Me voy’ nació después de digerir y transitar una ruptura que me costó mucho trabajo decidir y que me hacía sentir culpable. Fue parte de mi proceso de reconstrucción.”
Desde ahí, la canción no se plantea como un acto impulsivo, sino como el reconocimiento de una fuerza propia que se activa cuando ya no es posible sostener lo que se rompe. La letra avanza desde esa claridad, enunciando la necesidad de asumir la voluntad individual como un eje vital.
“En la vida hay momentos en los que nos toca asumir y reconocer nuestra propia voluntad y fuerza, es parte de nuestro camino a la búsqueda de libertad.”
Ese posicionamiento también se trasladó al terreno musical. Para Morado, “Me voy” fue un espacio de exploración rítmica y vocal, donde la literalidad del mensaje se trabajó primero desde lo íntimo y después en diálogo con otras presencias sonoras.
“Musicalmente esta canción también se convirtió en un reto divertido de explorar con juegos rítmicos y vocales, además de la literalidad en la letra, primero en lo íntimo y luego dialogándolo con el bajo de Ingrid Guijarro y las baterías de Claudio Gardea.”
La canción habita una fusión de folk, rock y jazz, atravesada por live looping y compases irregulares. El ukelele marca la estructura, mientras el bajo y la batería expanden el movimiento y permiten que el cuerpo entre en la composición como una herramienta más.
“Me encantó cómo la misma pieza fue revelándose ante mí, evolucionando poco a poco hasta vibrarla con todo el cuerpo; cuando la cantaba sentía que quería decir más, moverme más, entonces comencé también a zapatear otro ritmo, para así sentir cómo me iba yendo de un lugar oscuro en mi vida.”
El zapateado aparece así no como adorno, sino como una extensión física de la canción, una forma de acompañar el acto de irse desde el movimiento y la repetición rítmica
El 5 de febrero, “Me voy” sumó una dimensión visual con un video dirigido por Mon Lambert, artista visual e integrante de Rosa Polar, filmado en una sesión espontánea en la playa y las calles de San Blas, Nayarit, lugar de origen de Morado. El registro acompaña el tono de la canción sin dramatizarlo: presencia, desplazamiento y decisión sostenida.
Más que narrar una despedida, “Me voy” documenta un momento preciso: el de hacerse cargo de una elección y sostenerla sin atajos.

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