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Sisters in Reggae: mujeres preservando la cultura musical

 

Dan Vidales, Angie Dreadlocks, Mitze Maíz, Julia Hyatt, Susana Audelo y Maky Mackonz
- Sisters in Reggae / Foto Karina Cabrera


Ciudad de México, 3 de julio de 2026. Más que hablar sobre la presencia de las mujeres en el reggae, la mesa se convirtió en un ejercicio de memoria colectiva sobre cómo artistas, selectoras, bailarinas, promotoras, gestoras y representantes de la cultura Rastafari han sostenido una escena que durante décadas ha enfrentado estigmas, falta de espacios públicos y escaso reconocimiento institucional.

Convocada y organizada por Mujeres en los Controles, Morras de Jah e Irie Empress B&M, la charla formó parte de Sisters In Reggae, encuentro realizado en la Casa de Cultura Othón Salazar, donde además de música y sound system hubo bazar, emprendimientos de mujeres, actividades culturales y espacios de diálogo para conmemorar el Día Internacional del Reggae.

La conversación reunió a Julia Hyatt, embajadora de Jamaica en México; Susana Audelo, promotora del intercambio cultural entre México y Jamaica; la cantante Mitze Maíz; la pionera de la cultura Rastafari Angie Dreadlocks; la bailarina Dan Vidales; y Maky Mackronz, cofundadora de Female Power Sound, quienes compartieron las experiencias que han construido desde distintos frentes de la cultura reggae.

Un día impulsado por mujeres


Antes de presentar a las participantes, Polyester Kat recordó que la celebración internacional del reggae también tiene una historia protagonizada por mujeres. Explicó que la conmemoración surgió a partir de la inspiración que provocó un discurso pronunciado por Winnie Mandela en Kingston en 1992. Años después, la académica jamaicana Andrea Davis propuso celebrar una jornada dedicada al reggae desde los medios públicos de la isla, iniciativa que con el tiempo dio origen al Día Internacional del Reggae.

"Detrás de esta celebración estamos las mujeres poniendo la iniciativa para visibilizar la importancia del reggae como una música revolucionaria, una música por la paz y una música de conciencia." La gestora cultural, DJ y locutora de Violeta Radio señaló que el encuentro también buscó cuestionar la percepción que aún existe sobre la cultura reggae en México, donde frecuentemente se le relaciona únicamente con el consumo de cannabis y no con su dimensión cultural, comunitaria y política. "Tenemos derecho a utilizar los espacios públicos. Tenemos derechos culturales y derecho a la libre expresión."

Jamaica reconoce el trabajo de las mujeres mexicanas


La participación de la embajadora Julia Hyatt marcó uno de los momentos centrales del encuentro. Durante su intervención destacó que el reggae constituye una de las contribuciones culturales más importantes de Jamaica al patrimonio de la humanidad y recordó que, desde su origen, este género ha servido como una herramienta para expresar resistencia, identidad y búsqueda de justicia social. "El reggae es mucho más que un género musical. Es una poderosa expresión cultural de identidad, resiliencia y libertad."

Hyatt celebró que la edición de este año estuviera dedicada a reconocer a las mujeres que mantienen viva la escena mexicana. "La mesa de diálogo que hoy nos reúne pone en relieve el talento, la trayectoria y el compromiso de mujeres de México que desde distintos ámbitos como la música, el dancehall, la gestión cultural, el trabajo de las DJs y la construcción de comunidad han fortalecido y enriquecido esta escena musical."

La diplomática también destacó que el reggae continúa fortaleciendo los vínculos culturales entre Jamaica y México y concluyó su mensaje recordando la frase que se ha convertido en uno de los símbolos universales de la isla: "One Love, One Heart".


Polyester Kat y Mary Gloria Fournier
- Sisters In Reggae / Foto Karina Cabrera


Liderar siendo mujer


Uno de los temas que atravesó prácticamente todas las intervenciones fue el ejercicio del liderazgo femenino dentro de una escena históricamente masculinizada. La cantante Mitze Maíz, fundadora de Sangre Maíz y primera artista mexicana en presentarse este año en el festival Reggae Month, celebrado en Jamaica, habló sobre la complejidad de dirigir una agrupación integrada por hombres. "Como mujer ha sido muy difícil. Tienes que aprender a tener mucha paciencia para que puedan respetarte como líder."

Recordó que durante años incluso las decisiones más simples eran cuestionadas únicamente por provenir de una mujer. "¿Por qué tú vas a escoger el color? ¿Por qué tú vas a poner la hora? Porque yo busqué el espacio, porque yo hablé con el productor, porque a mí me contratan y yo le pago a mi banda." 

Lejos de quedarse en la denuncia, Mitze Maíz reconoció que el panorama ha comenzado a transformarse gracias al trabajo realizado por distintas generaciones de mujeres. "Es un espacio que nos ha costado sangre ganarlo. Eso tenemos que celebrarlo: que las mujeres nos estamos organizando, nos estamos respetando y estamos creando esta escena."

La organización como forma de resistencia

Para Maky Mackronz, cofundadora de Female Power Sound, sostener un proyecto durante doce años ha significado entender que la permanencia depende más de la colaboración que de la competencia. Actualmente la colectiva continúa impulsando nuevas generaciones de selectoras y participando en eventos organizados por otras mujeres. "El respeto es la base para todo tipo de cosas."

Frente a la idea de que trabajar entre mujeres implica conflictos permanentes, Mackronz sostuvo que las diferencias existen como en cualquier otro colectivo, pero no impiden construir espacios compartidos. "Somos cuatro chicas y las cuatro pensamos diferente, pero eso no nos ha impedido trabajar juntas ni apoyar a otras mujeres." También subrayó que uno de los principales retos sigue siendo conservar los espacios culturales frente a los prejuicios que pesan sobre el reggae.

Construir puentes entre México y Jamaica


Desde una perspectiva diplomática y de gestión cultural, Susana Audelo compartió algunos de los proyectos que actualmente fortalecen la relación entre ambos países. Entre ellos destacó las conversaciones con JARIA, organización que representa a la industria del reggae en Jamaica, para desarrollar colaboraciones entre artistas mexicanos y jamaicanos.

También anunció nuevos vínculos con JCDC (Jamaica Cultural Development Commission) y Alpha Institute, que contemplan intercambios académicos donde músicos mexicanos impartirán clases en Jamaica sobre mariachi y son veracruzano, mientras especialistas jamaicanos compartirán conocimientos sobre sound system y reggae con artistas mexicanos. "Tenemos varias cosas interesantes que ya estarán viendo próximamente."

El dancehall también se estudia

Desde el ámbito del baile, Dan Vidales planteó una reflexión sobre la necesidad de profesionalizar la enseñanza del dancehall. Explicó que las nuevas generaciones suelen concentrarse únicamente en aprender pasos coreográficos, dejando de lado el conocimiento histórico y cultural que da sentido a esta práctica. "No nada más es llegar, entrenar, tomar cinco clases y ya. También hay que estudiar, leer, conocer y actualizarse." Tras más de quince años de trayectoria, actualmente desarrolla talleres donde combina práctica corporal con historia de la música, análisis de artistas, canciones emblemáticas y contexto social. 

"También es muy importante nutrir el cerebro." Para la bailarina, comprender la cultura reggae en su totalidad permite que bailarinas y bailarines establezcan un diálogo más profundo con músicos, DJs, selectoras y promotoras.

Tres décadas de historia Rastafari


Con más de treinta años de trayectoria, Angie Dreadlocks recordó cómo comenzó su camino dentro de la cultura reggae durante la década de los noventa, cuando prácticamente no existían mujeres DJs ni personas dedicadas profesionalmente a elaborar dreadlocks en México. Durante su intervención hizo un recorrido por la evolución de esta práctica, desde los primeros puestos del Tianguis del Chopo hasta el crecimiento que observa actualmente. "Todo ha sido difícil, pero nada imposible."

También celebró que hoy existan más personas especializadas en la elaboración de dreadlocks y que cada vez menos jóvenes enfrenten discriminación por portar esta expresión identitaria. "Uno va creciendo viendo cómo todo se va transformando."

Una cultura comunitaria


En el cierre de la mesa, Polyester Kat insistió en que el objetivo del encuentro no fue crear un espacio exclusivo para mujeres, sino fortalecer una comunidad donde hombres y mujeres participen desde el respeto. Recordó que dentro de la filosofía Rastafari existe el principio del equilibrio entre las energías masculina y femenina, por lo que la organización de mujeres no busca la separación, sino construir relaciones más justas. "El reggae es una cultura comunitaria y nosotros lo que queremos es que se geste una cultura de paz dentro de esta comunidad."

La organizadora señaló que muchos de los desafíos que enfrenta la escena rebasan las diferencias de género y tienen relación con la falta de apoyos institucionales, la escasez de espacios públicos y la estigmatización de la cultura reggae. También defendió el derecho de la comunidad a ocupar el espacio público y a ser reconocida por el trabajo cultural que realiza. "Hay un tema económico, un tema social y un tema cultural. Lo que nosotros queremos con este espacio es visibilizar el trabajo de las mujeres y generar una cultura mixta donde podamos convivir."

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